UNA EXTRATERRESTRE EN LA COCINA

Me tienes hasta el cochifrito

Cochifrito según Sabina Pons.

Para que luego digáis que se ha perdido la magia, que en este planeta globalizado, hiperconectado, se pueden comprar sin problemas albaricoques en pleno enero y turrón de Jijona en agosto. Pues que sepáis que, durante la última semana, he pregrinado por cuatro carnicerías de mi barrio y adyacentes buscando en vano ochocientos gramos de cochinillo:

­—Uy, no. Cochinillo tenemos en Navidad. Ahora no lo pide nadie.

—¿Y si lo encargo?

—Entonces tendrás que comprar el cochinillo entero, unos cuatro o cinco kilos.

Todavía traumatizada por el recuerdo de Morgan, el pollo que tuve que rellenar (y suturar) hace unos meses, me negué en redondo a llevarme a casa cualquier carne con forma de animalillo: a mí dame unos filetes o unas albóndigas, pero no me recuerdes que me estoy comiendo seres que hasta hace dos días chospaban alegremente por los prados.

Al final, el sábado por la mañana, al límite de tiempo para entregar esta crónica, diseñé una operación relámpago en la que mi marido echó un vistazo a los diferentes puestos de carnicería del mercado. En uno de ellos detectó una pierna de cochinillo que llevaba mi nombre.

—Buenos días, ¿sería tan amable de trocear esta pierna? Es para hacer cochifrito.

—¿Para hacer qué?

Cochifrito. Lo que cantaba Joaquín Sabina en el programa aquel de la tele que se llamaba “Con las manos en la masa”

—¡Ah, sí! El de “Papas con arroz, bonito con tomate, cochifrito, migas con chocolate…”

Las sintonías antiguas unen mucho. Yo establezco de inmediato una relación de afecto con cualquiera que se acuerde de la cancioncilla (“Todo está en los libros”) con la que se abría el programa de literatura que presentaba el ínclito Sánchez Dragó, o con quien sea capaz de tararear la música ominosa de “La clave”.

Al caer la tarde, después de procrastinar durante horas la tarea encomendada, me puse a salar los pedazos de cochinillo. Tuve que ponerme unos guantes de látex porque notaba el tacto dentado de los huesos astillados y creía que iba a pegarme un telele. Después tuve que cocerlos y “retirar la espuma que forman las impurezas”. Fue muy duro. Luego tuve que llenar la sartén de aceite de oliva virgen extra y sobreponerme al desasosiego que me produjo leer que el aceite debía ser “preferiblemente de la variedad picual”. Pues mira, muchacho -le susurré al autor de la receta- solo tengo hojiblanca, así que te tendrá que valer.

Quizás fue por ello por lo que la emisión de micrometeoritos incandescentes fue constante durante la fritura. Cuando di por terminado el cochifrito, parecía que el cometa Halley había barrido mi cocina con su cola.

Serví el plato y, por primera vez desde que empecé a escribir ‘Una extraterrestre en la cocina’, mi marido se acabó la ración que le serví (ver foto). A mí, en cambio, me pareció una chorrada de plato, sobre todo si se tiene en cuenta que la alternativa es un maravilloso cochinillo al horno.

Esta vez, nadie dejó nada en el plato.
Esta vez, nadie dejó nada en el plato.

Esta mañana, antes de ponerme a escribir este artículo, se me ha ocurrido buscar el significado de cochifrito y he descubierto que viene de cocho (participio irregular de cocer) y frito. De repente, me ha asaltado una sospecha: ¿Cocho no viene de cochinilloooooo?

Pues no. El cochifrito se puede hacer con cochinillo, pero también con cordero o con cabrito o con cualquier bicho que una encuentre. La única condición es cocer la carne y luego freírla aromatizándola con especias.

Ya lo decía mi profesora de lengua en EGB, la señorita Mariví: antes de hacer los deberes, consultad todas las palabras que no sabéis en el diccionario. Ahorraréis tiempo.

Quizá te interese ...

Cachopo ‘fever’

SABINA PONS

Ecce pollo, pesadilla de Navidad

SABINA PONS

Cocido Millennial

SABINA PONS

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. Aceptar Leer más