UNA EXTRATERRESTRE EN LA COCINA

Mi versión minimalista de la crema de calabaza al curry

Sopa de calabaza.

Me está costando mucho trabajo admitir que la cocina nada tiene que ver con las matemáticas. Mi mente asustadiza desea que una voz tonante sentencie: “Una crema de verduras (o una paella, o un estofado) se prepara según los siguientes e insoslayables pasos…” . Pero no, comienzas a investigar y aquí cada cuál prepara su plato como Dios le da a entender: uno pocha, el otro hierve, el de más allá hace un sofrito, este le pone mantequilla, aquel crema de leche. ¡Es un lío! ¿No podría haber reglas exactas, solemnes, rotundas? Parece que, en lo que respecta a la cocina, no.

Recapitulo lo aprendido en estos dos meses, que puede resumirse en:

-Cocinar lleva tiempo. Poco o mucho, pero lleva tiempo.

-Cocinar no es una ciencia exacta. Admite variaciones.

En cuanto a la crema de verduras, mis investigaciones concluyen que se puede preparar de dos maneras:

-Si el tiempo apremia o estás a dieta, metes las verduras en una olla con agua, hierves y trituras. Le añades dos porciones de quesito light y arreando.

-En condiciones normales, pochas, sofríes, utilizas buen aceite o mantequilla, añades patata, enriqueces con leche, con nata, con queso, sustituyes el agua por caldo de ave. En fin, que cocinas.

Los pasos que he seguido para preparar una crema de calabaza al curry han sido estos:

  1. He pelado y troceado (trozos pequeños) la parte blanca de UN PUERRO, lo he echado en una cacerola con dos cucharadas de ACEITE DE OLIVA. He pelado y troceado UNA CEBOLLA y la he echado también. He tenido que añadir aceite porque el sofrito amenazaba con carbonizarse. He removido durante diez minutos.
  2. He pelado y troceado DOS PATATAS (trozos pequeños). Las he incorporado a la olla y he espolvoreado con sal.
  3. He intentado pelar la calabaza. Cuando ha llegado el momento en que he tenido que optar entre pedirle la sierra radial a los obreros de la finca de enfrente o dar un salto al súper a comprar calabaza pelada y envasada al vacío, me he decantado por esto último.
  4. He lavado y troceado los 600 GRAMOS DE CALABAZA y TRES ZANAHORIAS (trozos pequeños), los he incorporado al guiso y he removido durante quince minutos a fuego medio.
  5. He vertido UN LITRO DE AGUA en la olla y he dejado cocer el contenido hasta que estuviera blandito, unos veinte minutos a fuego medio.
  6. He añadido sal (porque una crema de verduras sosa es muy difícil de tragar). Luego he espolvoreado UNA CUCHARADA DE CURRY EN POLVO.
  7. He vertido la mezcla en el vaso de la trituradora y le he dado a tope.
  8. He servido la crema en boles con unas virutas de cebolla frita que he encontrado en la despensa. ¿Qué hacía ahí? ¿Cuándo compré cebolla frita? Lo ignoro, pero estaba buena.

Una variante que está de moda es la de sustituir el agua por caldo de marisco y decorar las tazas de crema de calabaza con unas colas de langostino. También he observado que la leche de coco es tendencia: un buen porcentaje de las recetas que circulan por la red añaden leche de coco para espesar y enriquecer la mezcla. La receta más original que he encontrado tenía entre sus ingredientes el chocolate blanco. Por ahora, me sumo a la escuela minimalista y si tú, como yo, estás adentrándote en el proceloso mundo de la cocina, te recomiendo mucha, mucha austeridad.

Mil besos y hasta la próxima receta.

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