UNA EXTRATERRESTRE EN LA COCINA

La mejor tarta de queso la hice yo

La tarta de queso parlante de Sabina Pons.

descuento-restaurantes-losgastronautas-ventajonEs necesario saber que la mejor tarta de queso del país la sirven en el restaurante Kava, en Málaga, según el jurado del I Campeonato Nacional de Tartas de Queso (sí, amigos, existe) celebrado el año pasado en Canarias. Otro dato a tener en cuenta es que la tarta de queso más famosa de España, la preferida por el público, la que corona las listas en Internet, es la que elaboran en el restaurante La Viña, en el Casco Viejo de San Sebastián. Pero aquello que el mundo entero debería reconocer es que la tarta de queso más deliciosa de nuestra gastronomía la hornée yo el domingo pasado en mi casa de Palma. Bonita no salió, pero estaba buena hasta decir basta. La llevé al trabajo.

—Te has pasado un poco con la mantequilla —me comentó Mari Carmen, secretamente muerta de envidia.

—Si le hubieras puesto un poquitín de confitura se apreciarían mejor los sabores —apuntó Nani, que tenía que dejar constancia del refinamiento de su paladar.

—¡Pues no habré hecho yo tartas de queso! Aunque yo prefiero las que se cuajan en el frigorífico —dijo Marijose, temerosa de que le arrebatara el cetro de reina de la repostería.

Las tres se asustaron. Se han regocijado tanto con mis fracasos, han comentado con tanta fruición mis recetas de pollo relleno, de croquetas de jamón o de bacalao al pil pil, que se niegan a asumir una realidad que les estremece: me estoy convirtiendo en una gran cocinera. La única que me felicitó sinceramente fue Nerea. Es la más joven de todas y se alimenta de precocinados que calienta en el microondas y de perritos calientes que compra en un puesto cercano que regenta un alemán que lleva treinta y cinco años en Mallorca y no entiende ni papa de castellano (y de mallorquín, menos).

Helmut, una salchicha.
—Wie, bitte?
—La más doradita.
—Wie, bitte?
—Helmut, por Dios, salchicha —le dices, al tiempo que alargas el dedo señalando la parrilla, como si fueras ET.
—Ah, ja! Eine Currywurst!
—Que sí, compañero, SAL-CHI-CHA. ¡Si no vendes otra cosa! ¿Qué te voy a pedir, souflé Alaska?
—Wie, bitte?

En el trabajo no entendemos cómo es posible que Alemania sea la locomotora de Europa.
La cuestión es que cuando mi jefe, Gastromanso, me ordenó que llevara a buen puerto una receta de tarta de queso, pensé que el mes de junio no era la mejor época para despachar tal encargo. Los gimnasios están que revientan, todo ser humano entre 15 y 95 años sobrevive a base de escarola y pollo (sin piel), el Somatoline se vende a garrafas y mi tarta de queso debe de tener unas 8.000 calorías por centímetro cúbico. Pero bueno, obedecí, y como nadie quiso probar más que una dosis homeopática, me la zampé yo, que ya he entrado en barrena.

El primer paso fue mezclar mantequilla con galletas tipo María. El sudor me corría por las sienes intentando cuajar el engrudo cuando reparé en que tengo una Thermomix. Usar, no la he usado, pero en la cocina hace mucha compañía. Lo introduje todo en el vaso y le di a triturar velocidad 10. Machín y Finita, mis gatos, pegaron unos saltos que ni Burt Lancaster en ‘Robin Hood’. Yo también me asusté, lo reconozco. No sé cómo sonará el colisionador de hadrones de Ginebra, pero no debe de alejarse mucho del vórtice acústico que se originó en mi cocina.

El colisionador de hadrones de Sabina
El colisionador de hadrones de Sabina

Todavía temblorosa y acosada por los acúfenos, repartí la masa resultante en la base de un molde. Luego mezclé ingentes cantidades de huevos, azúcar, queso tipo Philadelphia, queso fresco y nata para montar. Aspiré el aroma que emanaba y engordé medio kilo. Vertí la ambrosía en el molde, que introduje en el horno a 180 grados. Lo contemplé durante una media hora y cuando lo saqué, una cara de Bélmez me sonreía diabólicamente. La probé en seguida y me quemé la lengua. Supuse que había que dejarla enfriar (eso no lo ponía la receta). Me pareció sublime: la miraba y no podía creer que esa délicatesse hubiera brotado de mis manos.

tarta-queso-sabina-pons
tarta-queso-sabina-pons

El domingo que viene, mis amigas periodistas organizan una fiesta de verano, de esas a las que todas se presentan con la última novedad de Calzedonia y una bandejita de tabulé, ensalada de rúcula o carpaccio de calabacín. Pienso cocinar dos tartas de queso. Que engorden ellas también.

El táper....
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