Trucos y Consejos

Muy buena la ensaladilla rusa

Ensaladilla-sabina-pons

¿Saben aquel del grupo de mallorquines que viaja a Moscú en busca de la genuina ensaladilla rusa?
—We wont the russian little salad, please.
—Excuse me? —en este momento de la narración, me veo obligada a adelantar a mis lectores que los rusos no ganarán jamás la banda de Miss Simpatía.
—Yes, the little salad of Rusia that have potatoes, mayonaise… You know what I mean?
—No.
—Idó res.
Si los rusos fueran irlandeses, hubieran hecho lo posible por entendernos y en dos minutos nos habrían puesto al corriente de que la ensaladilla rusa, en Rusia, se llama Olivier Salad, eso antes de contarnos sus fantásticas vacaciones en compañía de sus cinco niños pelirrojos en Santa Ponça y hacernos partícipes de su deseo de jubilarse en Mallorca.
Pero los rusos son hoscos, suspicaces, lacónicos. Y grandes cocineros, la verdad sea dicha. No solo porque aliñan una ensaladilla rusa ligera y gustosa, sino porque son creativos, eclécticos y utilizan materia prima de buena calidad. La cocina regional, además, es una bomba de especias que resucita a un asténico primaveral en dos bocados.

Paladar fino
Yo no tengo el paladar fino, quiero decir con ello que no soy una gourmet, no necesito manjares sorprendentes para saciar mi apetito. Pero de ensaladas César entiendo un rato: es mi plato fetiche cuando viajo y una especie de termómetro gastronómico del país en cuestión. Las mejores ensaladas César las he comido en Noruega y en Rusia: hojas de lechuga frescas y lozanas, croûtons crujientes, queso parmesano recién rallado, una buena cantidad de pechuga de pollo y una salsa equilibrada, con su pizquita de acidez.
Pero estábamos en la Salad Olivier, llamada así en honor de Lucien Olivier (1838-1883), cocinero belga que se hizo famoso en Moscú sirviendo una ensalada de su invención a los aristócratas e intelectuales de la ciudad y cuya receta siempre se negó a desvelar.

Aun así, ha trascendido que la ensalada que se servía en el Restaurant Hermitage del boulevard Petrovsky, propiedad de Olivier, llevaba carne de perdiz, caviar, trufa, lengua de ternera, cangrejo, lechuga, pepinillos, patatas cocidas, aceitunas y una salsa a base de mayonesa, aceite y vinagre. Lo mismito que ponemos nosotros en el táper cuando vamos a pasar el domingo a la playa.

¿Habría pasado la ensaladilla de Olivier el test del Observatorio de la Ensaladilla Rusa (ODER), entidad radicada en España y cuyo objetivo es “preservar los valores intrínsecos del manjar para protegerlo de las continuas agresiones que recibe en forma de gastrobromas, cocina de autor y otras monsergas”? Lo ignoramos. Lo que sí sabemos es que el ODER (www.oder.es) considera que las claves para preparar una ensaladilla rusa que haga honor a su denominación son: respetar los ingredientes tradicionales, aliñar con mayonesa casera, servir en un plato “de toda la vida” (ni pizarritas ni puñetas), huir del palito de cangrejo y las aceitunas y acompañarla con una cerveza helada.
Y los polvorones, de la estepa.

Quizá te interese ...

Consigue tu tarjeta VENTAJON y ahorra en gastronomía

Los Gastronautas

Cosas que no debe cobrar un restaurante

GASTROMANSO

Chao nian gao, los óvalos que vuelven loco a Marcos Martínez

Los Gastronautas

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. Aceptar Leer más